EL LABIAL QUE ALGUIEN USABA A ESCONDIDAS: MI MARIDO ME LLAMÓ PARANOICA… HASTA QUE SU HERMANA ACABÓ CON UNA INFECCIÓN EN LA BOCA Y ÉL EN CUIDADOS INTENSIVOS

calle.

El aire estaba fresco.

En el escaparate de una perfumería vi una colección de labiales nuevos.

Entré y elegí uno de un tono rojo intenso.

La dependienta me preguntó si quería probarlo.

Sonreí.

—No, gracias. Prefiero llevármelo cerrado.

Cuando llegué a casa, lo abrí frente al espejo.

La punta estaba perfecta.

Sin marcas.

Sin huellas.

Sin señales de que alguien hubiera decidido por mí.

Me lo apliqué lentamente y me observé unos segundos.

Por primera vez en mucho tiempo, reconocí a la mujer del reflejo.

No era la esposa