“¿Tan poco te importé que ni para comprar una casa entera en un lugar perdido te alcanzó?”, le pregunté a mi esposo cuando me entregó los documentos de media propiedad tras 12 años juntos. Él sonrió y dijo: “Ya verás lo que te espera”. Guardé las llaves y me fui. Al abrir aquella puerta, entendí por qué había insistido tanto en regalarme esa mitad… Advertisements

cena, Víctor frunció el ceño.

—No necesito que me tengas lástima.

Coloqué la bandeja sobre su mesa.

—Qué bueno, porque yo tampoco necesito que me tengan lástima. Mi marido me acaba de echar de mi casa, estoy asustada y no conozco a nadie aquí. Solo pensé que sería menos triste cenar acompañados.

Por primera vez lo vi sonreír.

Cenamos juntos.

Después me contó su historia.

Dos años antes había sufrido un accidente automovilístico. Una lesión en la columna y complicaciones posteriores lo dejaron sin poder mover las piernas.

Durante meses