“¿Tan poco te importé que ni para comprar una casa entera en un lugar perdido te alcanzó?”, le pregunté a mi esposo cuando me entregó los documentos de media propiedad tras 12 años juntos. Él sonrió y dijo: “Ya verás lo que te espera”. Guardé las llaves y me fui. Al abrir aquella puerta, entendí por qué había insistido tanto en regalarme esa mitad… Advertisements

sorpresa.

—¿De verdad vas a respetar eso?

—Es lo mínimo que merecemos los dos.

A la semana siguiente conseguimos una consulta con una médica especialista en rehabilitación.

Antes de la cita, Víctor estuvo a punto de cancelar.

—¿Para qué vamos? Ya me dijeron que nunca volveré a ser el mismo.

—No necesitas volver a ser el mismo —contesté—. Necesitas saber qué puedes hacer con el cuerpo que tienes hoy.

La doctora revisó cuidadosamente sus estudios.

Explicó que la lesión medular había sido incompleta y que todavía conservaba algunas respuestas musculares.