Sin embargo, la falta de rehabilitación había provocado una pérdida considerable de fuerza.
—No quiero darles falsas esperanzas —nos dijo—. No puedo asegurar que vuelva a caminar. Pero permanecer acostado todo el día tampoco es una buena opción. Podemos trabajar para que gane fuerza, mejore sus transferencias y tenga una vida más independiente.
Víctor permaneció callado.
Cuando salimos, me preguntó:
—¿Y si fracaso otra vez?
—Entonces buscaremos otra manera de hacer las cosas. Tu vida no puede depender de si consigues caminar o no.
Fue la primera vez que vi