“¿Tan poco te importé que ni para comprar una casa entera en un lugar perdido te alcanzó?”, le pregunté a mi esposo cuando me entregó los documentos de media propiedad tras 12 años juntos. Él sonrió y dijo: “Ya verás lo que te espera”. Guardé las llaves y me fui. Al abrir aquella puerta, entendí por qué había insistido tanto en regalarme esa mitad… Advertisements

Sin embargo, la falta de rehabilitación había provocado una pérdida considerable de fuerza.

—No quiero darles falsas esperanzas —nos dijo—. No puedo asegurar que vuelva a caminar. Pero permanecer acostado todo el día tampoco es una buena opción. Podemos trabajar para que gane fuerza, mejore sus transferencias y tenga una vida más independiente.

Víctor permaneció callado.

Cuando salimos, me preguntó:

—¿Y si fracaso otra vez?

—Entonces buscaremos otra manera de hacer las cosas. Tu vida no puede depender de si consigues caminar o no.

Fue la primera vez que vi