se dedicaba a supervisar obras pequeñas y remodelaciones. Había comprado aquella casa con sus ahorros y realizado muchas reparaciones personalmente.
Poco a poco empezó a interesarse otra vez en ese mundo.
Primero revisaba presupuestos que le enviaba un antiguo compañero. Después comenzó a elaborar diseños desde su computadora.
El dinero que ganaba era modesto, pero recuperó algo que llevaba mucho tiempo perdido.
La satisfacción de sentirse útil.
Tres meses después de mi llegada ocurrió algo que todavía recuerdo con una sonrisa.
Víctor apareció en la cocina utilizando su silla.
Yo