“¿Tan poco te importé que ni para comprar una casa entera en un lugar perdido te alcanzó?”, le pregunté a mi esposo cuando me entregó los documentos de media propiedad tras 12 años juntos. Él sonrió y dijo: “Ya verás lo que te espera”. Guardé las llaves y me fui. Al abrir aquella puerta, entendí por qué había insistido tanto en regalarme esa mitad… Advertisements

antes.

Había transcurrido casi un año desde nuestra separación.

Llegó una tarde vestido elegantemente, con un ramo de flores que dejó sobre la mesa sin preguntarme si lo quería.

—Te ves diferente, Mariana.

—Me siento diferente.

Miró alrededor con evidente sorpresa.

La casa estaba pintada, la entrada tenía una rampa nueva y el jardín parecía otro.

—Veo que invertiste bastante dinero aquí.

—Los dos propietarios hemos trabajado para mejorarla.

Su expresión se endureció cuando Víctor apareció en su silla de ruedas.

—Hola, Arturo —saludó tranquilamente.

Mi exmarido apenas respondió.

Esperó