a que Víctor regresara a su estudio para acercarse a mí.
—Escucha, Mariana. Fernanda y yo ya no estamos juntos. He estado pensando que quizá podríamos hablar de nosotros.
Lo miré fijamente.
—Nosotros dejamos de existir cuando decidiste humillarme para que regresara arrastrándome.
—Estaba enojado.
—El enojo no compra media casa para castigar a alguien.
Arturo bajó la mirada.
Después confesó el verdadero motivo de su visita.
Quería recuperar la propiedad.
Había averiguado que los terrenos de aquella zona estaban aumentando de valor y pensaba que, si conseguía convencerme de