que algún día fueras feliz conmigo de otra manera?
Sentí que el corazón me golpeaba el pecho.
Durante meses había intentado ignorar lo que estaba creciendo entre nosotros.
Lo buscaba al regresar del trabajo. Me emocionaban sus mensajes. Me gustaba verlo concentrado frente a su computadora y escuchar sus comentarios absurdos mientras cocinaba.
Pero tenía miedo.
Miedo de volver a confundir cariño con obligación.
—No quiero que pienses que estoy contigo porque necesitas ayuda —le dije.
Víctor sonrió.
—Y yo no quiero que pienses que te amo porque me preparas