la cena.
Nos quedamos mirándonos.
Entonces me incliné y lo besé.
Fue un beso sencillo, sin promesas grandiosas.
Pero aquella noche comprendí que el amor podía empezar de una manera completamente distinta a la que yo había conocido.
No construimos nuestra relación alrededor de su discapacidad.
La construimos alrededor de nuestras decisiones.
Seguimos trabajando, discutiendo por tonterías y aprendiendo a convivir.
Víctor insistió en contratar apoyo adicional para su cuidado personal. Quería mantener su autonomía y evitar que nuestra relación se transformara en una obligación permanente para mí.
Yo terminé