“¿Tan poco te importé que ni para comprar una casa entera en un lugar perdido te alcanzó?”, le pregunté a mi esposo cuando me entregó los documentos de media propiedad tras 12 años juntos. Él sonrió y dijo: “Ya verás lo que te espera”. Guardé las llaves y me fui. Al abrir aquella puerta, entendí por qué había insistido tanto en regalarme esa mitad… Advertisements

mis estudios pendientes y conseguí un mejor puesto en la clínica.

Los fines de semana salíamos a pasear por el centro de Puebla o visitábamos a algunos amigos.

Hubo personas que hicieron comentarios desagradables.

Una conocida incluso me preguntó por qué había elegido a un hombre que quizá nunca podría caminar.

Le respondí:

—Porque cuando hablo, me escucha. Cuando estoy cansada, se preocupa por mí. Y cuando tengo un sueño, no intenta hacerlo más pequeño para sentirse superior.

No volvió a preguntarme nada.

Los meses siguientes trajeron avances, pero también