“¿Tan poco te importé que ni para comprar una casa entera en un lugar perdido te alcanzó?”, le pregunté a mi esposo cuando me entregó los documentos de media propiedad tras 12 años juntos. Él sonrió y dijo: “Ya verás lo que te espera”. Guardé las llaves y me fui. Al abrir aquella puerta, entendí por qué había insistido tanto en regalarme esa mitad… Advertisements

un largo rato.

—Tienes razón. Se me estaba olvidando vivir mientras intentaba recuperarme.

A partir de entonces dejó de hablar de la rehabilitación como una carrera contra el tiempo.

Seguía esforzándose, pero ya no permitía que un mal día definiera todo su futuro.

Y entonces, casi dos años después de mi llegada, ocurrió algo que ninguno de los dos esperaba.

Una mañana desperté con náuseas.

Pensé que había cenado algo en mal estado.

Pero los días siguientes continué sintiéndome extraña.

Cuando revisé mi calendario, descubrí que mi menstruación llevaba varias