“¿Tan poco te importé que ni para comprar una casa entera en un lugar perdido te alcanzó?”, le pregunté a mi esposo cuando me entregó los documentos de media propiedad tras 12 años juntos. Él sonrió y dijo: “Ya verás lo que te espera”. Guardé las llaves y me fui. Al abrir aquella puerta, entendí por qué había insistido tanto en regalarme esa mitad… Advertisements

semanas de retraso.

Compré una prueba de embarazo sin decirle nada a Víctor.

La hice en el baño de la clínica.

Dos líneas aparecieron frente a mis ojos.

Me quedé sentada sobre la tapa del sanitario, con la prueba entre las manos, incapaz de moverme.

Durante doce años había escuchado que mi cuerpo estaba defectuoso.

Que nunca tendría hijos.

Que debía agradecer que un hombre aceptara vivir conmigo.

Y ahora, a mis 38 años, estaba mirando una prueba positiva.

Acudí al médico para confirmarlo.

Cuando escuché el latido del bebé