“¿Tan poco te importé que ni para comprar una casa entera en un lugar perdido te alcanzó?”, le pregunté a mi esposo cuando me entregó los documentos de media propiedad tras 12 años juntos. Él sonrió y dijo: “Ya verás lo que te espera”. Guardé las llaves y me fui. Al abrir aquella puerta, entendí por qué había insistido tanto en regalarme esa mitad… Advertisements

camino y tantas cosas que quiero hacer que siento que me faltan horas en el día.

Me arrodillé a su lado solamente para poder abrazarlo mejor.

—Yo también pensé que mi vida había terminado cuando Arturo me echó de aquel departamento.

Víctor sonrió.

—Y pensar que todo empezó porque ese hombre quiso castigarte regalándote media casa.

Recordé la primera vez que crucé aquella puerta.

El olor a medicamentos.

El refrigerador vacío.

El hombre triste que me había recibido sin levantarse de la cama.

También recordé a la mujer que yo