patio cubierto por una capa fina de nieve.
Lucas estaba reparando la cerca.
Me acerqué con dos tazas de té caliente.
—¿No te cansas de trabajar?
—A veces.
—Tienes una empresa. Podrías estar sentado en una oficina con calefacción.
—También podría estar aquí bebiendo té contigo.
Le entregué una taza.
Nuestros dedos se rozaron.
No apartó la mano inmediatamente.
—Lily, debo decirte algo.
Mi corazón empezó a latir más deprisa.
—Dime.
—Tengo que regresar unos días a la ciudad. Emily quiere verte, pero además hay asuntos de la empresa que