QUE YO DESAPARECIERA DE MI PROPIA CASA… PERO NO SABÍA LO QUE HABÍA PREPARADO PARA NUESTRO DÉCIMO ANIVERSARIO
—No.
—¿Cómo supiste que necesitaba un trabajador?
Lucas respiró hondo.
—El señor Carter llamó a varias personas buscando ayuda. Cuando me enteré de que estabas sola con una cosecha pendiente, me ofrecí.
—¿Por lástima?
—Por una deuda.
Fruncí el ceño.
—No te conozco.
—No tienes por qué recordarlo.
Se levantó y recogió nuestros platos.
—Si algún día quieres escuchar la historia completa, te la contaré.
No insistí.
Necesitaba recoger el arroz antes