FIRMÓ EL DIVORCIO SIN LEERLO, CREYENDO QUE ERA UN REGALO PARA SU ESPOSA EMBARAZADA… PERO CUANDO DESCUBRIÓ LO QUE HABÍA PERDIDO, YA ERA DEMASIADO TARDE

pulsera.

—¿Qué ocurrió?

Evelyn se acercó y recuperó sus documentos.

—Ya pasó.

—¿Cómo que ya pasó? ¿Qué hacías en un hospital?

—No estabas disponible, Adrian.

—¡Podría haber sido algo grave!

Por primera vez en muchos días, Evelyn dejó escapar una risa breve y amarga.

—Lo fue.

Adrian quedó inmóvil.

—¿Y el bebé?

Ella apretó los documentos contra su pecho.

La pregunta llegó con tantos días de retraso que le resultó casi insoportable.

—Necesito descansar —respondió.

Cerró la puerta entre ambos.

Adrian permaneció varios minutos en el pasillo.

Después llamó al