FIRMÓ EL DIVORCIO SIN LEERLO, CREYENDO QUE ERA UN REGALO PARA SU ESPOSA EMBARAZADA… PERO CUANDO DESCUBRIÓ LO QUE HABÍA PERDIDO, YA ERA DEMASIADO TARDE

que hablar con él a medianoche?

Evelyn lo miró sorprendida.

—Por trabajo.

Adrian frunció el ceño.

—No sabía que estuvieras trabajando.

—Hay muchas cosas de mí que no sabes.

Aquella respuesta lo dejó sin palabras.

4. Setenta y ocho llamadas
Tres días después, Adrian encontró un sobre sobre el escritorio de su despacho.

No estaba dirigido a él.

Era una copia de una factura médica que había llegado mezclada con la correspondencia doméstica.

El encabezado del hospital llamó inmediatamente su atención.

La fecha coincidía con la pulsera.

Abrió el documento