FIRMÓ EL DIVORCIO SIN LEERLO, CREYENDO QUE ERA UN REGALO PARA SU ESPOSA EMBARAZADA… PERO CUANDO DESCUBRIÓ LO QUE HABÍA PERDIDO, YA ERA DEMASIADO TARDE

las llamadas!

Las palabras quedaron suspendidas entre ambos.

Clara tenía razón en algo.

Él había tomado la decisión final.

No podía esconder su responsabilidad detrás de nadie.

Adrian respiró profundamente.

—No vuelvas a llamarme.

—¿Vas a abandonarme después de todo lo que hemos vivido?

—Lo que vivimos terminó hace muchos años. Fui un cobarde al no aceptarlo.

—¿Y qué pasa con todo lo que me prometiste?

Adrian recordó el anillo que Clara se había probado en la joyería.

No era un anillo de compromiso. Había sido un regalo de cumpleaños