FIRMÓ EL DIVORCIO SIN LEERLO, CREYENDO QUE ERA UN REGALO PARA SU ESPOSA EMBARAZADA… PERO CUANDO DESCUBRIÓ LO QUE HABÍA PERDIDO, YA ERA DEMASIADO TARDE

había cortado el cabello hasta los hombros.

Por primera vez desde que la conocía, Adrian tuvo la sensación de estar frente a una mujer completamente distinta.

O quizá estaba viendo por fin a la verdadera Evelyn.

Daniel explicó las últimas formalidades.

Las partes confirmaron su voluntad de divorciarse y ratificaron las condiciones correspondientes.

Cuando terminaron, el abogado les indicó los pasos finales necesarios para dejar constancia legal de la disolución.

Adrian tomó el bolígrafo.

Su mano tembló.

Miró a Evelyn.

—¿Estás segura?

Ella sostuvo su mirada.

—Sí.

Esta vez Adrian