acababa de salir de la ceremonia de entrega de premios.
Ethan la esperaba en las escaleras con dos vasos de café.
—Doctora Lane, ¿me concede el honor de invitarla a cenar?
Ella arqueó una ceja.
—¿Solo a cenar?
—Podemos empezar por ahí.
Evelyn soltó una carcajada.
Luego extendió la mano.
Ethan la tomó con suavidad.
Y juntos comenzaron a caminar.
Aquella noche, el teléfono de Evelyn seguía conservando una vieja aplicación de cuenta atrás.
Hacía meses que había dejado de consultarla.
Cuando la encontró por casualidad, la abrió.
En la