está obligando a hacer esto.
—¿Entonces por qué lo haces? ¿Ya la perdonaste?
Se quedó pensativa.
—No. Hay cosas que todavía me duelen muchísimo.
—¿Y cómo puedes tratarla así?
—Porque ayudar a una persona indefensa no significa justificar lo que hizo. Tu abuela fue cruel conmigo. Eso no va a cambiar. Pero yo puedo decidir qué clase de persona quiero ser.
Me miró directamente.
—Y también puedo poner límites. Si su recuperación se vuelve demasiado pesada, buscaremos ayuda. No voy a destruir mi salud para demostrarle nada a nadie.
Aquellas