Elvira escogió la habitación más luminosa.
Mariana transformó el despacho de Esteban en una oficina para reconstruir su empresa.
El primer domingo cocinaron juntas.
Mientras Mariana colocaba 2 platos sobre la mesa, vio la vieja tarjeta que Elvira le había dado meses atrás.
Todavía decía:
“Ramiro Castañeda.”
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Mariana la sostuvo entre los dedos.
—Este papel me cambió la vida.
Elvira negó con la cabeza.
—No.
—¿No?
—El papel llevaba un teléfono. Tú fuiste quien llamó.
Mariana la miró.
Elvira sonrió.
—Y tú fuiste quien siguió adelante cuando nadie podía