2 contestó sus llamadas.
Durante 9 días buscó trabajo.
En 3 lugares la rechazaron al descubrir que había estado en prisión.
En otro aceptaban contratarla para limpiar oficinas de madrugada, pero necesitaba una dirección estable y dinero para trasladarse.
El anuncio apareció pegado con cinta en la ventana de una pequeña tienda.
“Se solicita mujer para cocina y cuidado de casa. Habitación incluida. 5,500 pesos semanales.”
La propietaria se llamaba Elvira Robles.
Tenía 74 años, cabello completamente blanco y una forma de mirar que hacía difícil mentirle.
—¿Sabe cocinar?