Mi esposo creyó durante 2 años que yo seguía ciega, hasta que una noche lo vi esconder una maleta negra bajo nuestra cama. Esperé a que saliera, la abrí y encontré papeles de divorcio junto a una carta para otra mujer. Cuando volvió solo pregunté: “¿Pensabas irte sin decírmelo?”. Lo que había dentro de aquella carta cambió toda la historia.

mañana siguiente esperé hasta escuchar el coche de Mateo alejarse.

Subí inmediatamente.

Me arrodillé y metí las manos debajo de la cama.

Encontré la maleta.

Dentro había pantalones, camisetas, ropa interior, artículos de higiene y un cargador.

Ropa suficiente para varios días.

Encima de todo había un sobre color crema.

Mi nombre estaba escrito en letras grandes.

Valeria.

Lo llevé hasta la sala, donde entraba más luz, y utilicé la cámara del teléfono como lupa.

La primera página decía:

Solicitud de divorcio.

Sentí náuseas.

Leí nuestros nombres.

Mateo Torres.

Valeria