lateral. Me trasladaron sin pasar por la recepción. Adrián intentó acompañarme, pero los policías lo detuvieron. Su voz se elevó por primera vez.
—¡Ese es mi hijo!
La doctora Ríos caminó junto a la camilla.
—No —dijo sin mirarlo—. Es el paciente de Valeria. Y ella decide.
En el hospital, los especialistas retiraron el dispositivo sin dañar al bebé. Lo colocaron en un contenedor sellado. Tomaron muestras del residuo adherido. Revisaron mi sangre. Analizaron el líquido que quedaba en la taza.
Mi padre llegó antes del atardecer.
Venía con su