En cambio, sacó el viejo reloj de bisutería que Daniela había guardado dentro ⌚.
Sus manos comenzaron a temblar incontrolablemente, reflejando el miedo que Daniela había sentido horas antes.
Mariana se quedó paralizada, mirando alternativamente el reloj inservible en manos de su exmarido, la evidente angustia en su rostro y la serena determinación de su hija. La realidad la golpeó como un puñetazo. El hombre con el que había formado una familia durante años había orquestado un cruel plan para incriminarla por un crimen devastador.
—¿Por qué? —susurró Mariana, con la