poder.
Tras respirar hondo para tranquilizarse, Daniela se dio cuenta de que no podía permitirse el lujo de entrar en pánico. El reloj de la pared marcaba las 3:38 ⏰. Si simplemente sacaba la pulsera del bolso, Óscar y Leticia podrían darse cuenta del fracaso de su plan y destruir las pruebas restantes, dejando a su madre permanentemente expuesta a las sospechas. Necesitaba desenmascarar toda la operación sin poner a su madre en peligro físico.
Daniela regresó rápidamente a su habitación y sacó una pequeña y discreta cámara con carcasa