PARTE 2 Evidencia del robo de joyería en Plaza Altavista

latía con fuerza. Se acomodó en el sofá, se cubrió las piernas con una manta suave e intentó parecer una estudiante cansada recuperándose de un malestar estomacal.

La cerradura giró y la pesada puerta de madera se abrió. Mariana entró primero, con el rostro reflejando un evidente cansancio tras una larga mañana gestionando asuntos de los inquilinos del centro comercial. Detrás de ella caminaba Óscar. Como siempre, lucía impecable, vestido con una elegante chaqueta, aunque sus ojos recorrieron nerviosamente el vestíbulo antes de posarse en Daniela.

—Daniela, cariño, ¿cómo te