sencillo.
Paco no necesitaba una casa.
Nosotros necesitábamos volver a abrir la nuestra.
Y él, con toda su barriga, su orgullo y su paciencia de gato viejo, se encargó de enseñarnos cómo.
sencillo.
Paco no necesitaba una casa.
Nosotros necesitábamos volver a abrir la nuestra.
Y él, con toda su barriga, su orgullo y su paciencia de gato viejo, se encargó de enseñarnos cómo.