En plena audiencia de divorcio, mientras él sonreía convencido de haberme dejado sin nada,

colaborar.

Afirmaba que Álvaro no sabía que estaba llamando y que tenía información que no figuraba en el expediente de Eduardo. Clara prohibió cualquier conversación informal. Si Ignacio quería hablar, lo haría con abogado, acta y documentación.

Horas después, el teléfono de Lucía recibió un mensaje de un número desconocido.

“No fue un error. Él sabía exactamente lo que hacía.”

Lucía pensó en Marina.

Respondió solo 2 palabras:

“¿Quién eres?”

La respuesta llegó 8 minutos después.

“Alguien que se quedó dentro para poder demostrarlo.”

Marina aceptó reunirse con Clara al