En plena audiencia de divorcio, mientras él sonreía convencido de haberme dejado sin nada,

la empresa y dijo:

—Todo esto lo construí solo. Nadie me regaló nada.

Marina sabía quién había puesto el capital. Sabía quién había abierto los primeros contactos. Sabía que Lucía había salvado 2 contratos clave sin aparecer en ninguna fotografía. Y sabía que Álvaro estaba intentando convertir en propiedad personal unas participaciones que nunca le habían pertenecido.

Aquella tarde, Marina empezó a guardar copias.

14 meses antes del divorcio había enviado una denuncia confidencial a la CNMV y a la unidad correspondiente de prevención de blanqueo sobre una sociedad instrumental