Ignacio, asustado por el tono de la llamada, acudió con su letrada a una reunión formal. Admitió que había recibido pagos durante años y entregó extractos, correos y mensajes. También confirmó que Marina llevaba tiempo intentando desvincularse de la operación y que había sido ella quien le había exigido colaborar después de la audiencia.
Por primera vez, Lucía entendió algo que su abuelo había intentado enseñarle: Álvaro había construido su poder sobre el miedo y la dependencia. Eduardo había construido el suyo sobre confianza. Cuando todo empezó a caer, las