del abogado antes de que me liberaran —dijo Jonah, tomando mis manos heladas con una firmeza desesperada—. Esta noche, a las doce, el fideicomiso se transferirá legalmente a tu nombre por ser la heredera directa de la clave de acceso de tu padre. En cuanto el dinero se mueva, mi madre sabrá que yo te revelé la verdad y sus hombres vendrán a recuperar la caja.
—¿Por qué me estás diciendo esto ahora? —pregunté, mirándolo a los ojos entre lágrimas—. Podrías haber dejado que firmara y haberte quedado con la