“¡Papá, ella tiene mi mismo corazón!”, gritó la hija del millonario al levantar mi brazo frente a 30 invitados. Yo era la empleada de limpieza y llevaba seis años visitando la tumba de mi bebé. Su abuela quiso despedirme inmediatamente. Me quedé callada, anoté la fecha del cumpleaños y pedí una prueba de ADN. Nadie imaginaba quién había preparado aquella mentira. Advertisements

llegó el resultado de ADN.

Diego había acudido con Lucía a un laboratorio acreditado, después de recogerla en San Miguel de Allende con el apoyo de su abogado y de un familiar que conocía su ubicación.

Rebeca había protestado, pero terminó entregando a la niña cuando comprendió que Diego no estaba dispuesto a dejarla bajo su cuidado.

Lucía regresó tranquila, convencida de que las discusiones eran asuntos de adultos.

Esa tarde, Diego abrió el sobre frente a Mariana.

Probabilidad de maternidad biológica: 99.99 %.

Mariana leyó el resultado una vez.