Sofía no habría soportado otra pérdida!
Su voz resonó en el salón.
—¡Había perdido cuatro embarazos! ¡Cuatro! ¿Ustedes saben lo que significa ver a una hija destruida de esa manera?
Se volvió hacia Mariana.
—Tú tenías veintidós años. Podías trabajar, rehacer tu vida, encontrar otro hombre y tener más hijos. Sofía ya no podía soportarlo.
—Entonces decidió quitarme a la mía —respondió Mariana.
—¡Le di una vida mejor! ¡Una casa hermosa, educación, médicos, viajes! ¡Todo lo que tú jamás habrías podido pagar!
Diego golpeó la mesa con la palma abierta.