dos mamás?
—Sí, mi amor.
—¿Y mi mamá Sofía sigue estando en el cielo?
Diego sintió un nudo en la garganta.
—Siempre seguirá siendo tu mamá.
Lucía miró a Mariana.
—¿Y tú eres mi mamá del corazoncito?
Mariana apenas pudo asentir.
La niña levantó su muñeca.
—Entonces, ¿me puedes hacer una trenza? Porque la que me hiciste una vez me duró todo el día.
Mariana sonrió entre lágrimas.
Se sentó detrás de ella, acomodó cuidadosamente su cabello y comenzó a trenzarlo.
Lucía siguió hablando de su escuela, sus amigas y