tampoco intentó mudarse inmediatamente a la residencia.
Continuó trabajando y alquilando su pequeño departamento.
Al principio visitaba a Lucía los sábados.
Después comenzó a recogerla algunos miércoles de la escuela.
Un día la niña pidió pasar toda una tarde con ella para aprender a preparar enchiladas como las que hacía su abuela materna.
Otro día quiso conocer a la madre de Mariana.
La señora lloró al descubrir que su nieta tenía exactamente la misma marca de nacimiento que ella.
Y poco a poco, entre meriendas, tareas escolares y conversaciones difíciles,