Un millonario vio a una madre gastar sus últimas monedas en su hija… y tomó una decisión inesperada

tres comenzaron a parecer una familia.

Un año después de aquella Nochebuena, Arturo invitó a Elena y Lucía a cenar.

Lucía pasó toda la comida hablando de su próximo cumpleaños.

Quería pastel de chocolate.

Globos.

Y una fiesta donde nadie tuviera que vestir elegante.

—Eso último parece dirigido a mí —dijo Arturo.

—Sí.

Después de cenar caminaron por una plaza cercana.

Lucía corrió unos metros para mirar una fuente iluminada.

Arturo se detuvo.

—Elena.

—¿Qué ocurre?

Arturo tomó su mano.

—Necesito decirte algo.

Ella lo observó en silencio.

—Hace un