Un millonario vio a una madre gastar sus últimas monedas en su hija… y tomó una decisión inesperada

año yo tenía todo lo que había querido conseguir.

Arturo soltó una pequeña risa.

—Y era probablemente el hombre más vacío de Querétaro.

Elena apretó suavemente sus dedos.

—Entonces aparecieron ustedes.

—Arturo…

—Déjame terminar.

Respiró profundamente.

—Durante mucho tiempo pensé que aquella noche yo las había ayudado.

Miró hacia Lucía.

—Pero ya sé que no fue así.

Elena frunció ligeramente el ceño.

—Nos ayudaste muchísimo.

—Sí. Pero ustedes también me salvaron de una vida que había dejado de vivir.

Los ojos de Elena comenzaron a llenarse de lágrimas.

—Quiero a