Una Viuda Hambrienta Intentó Cambiar su Anillo de Bodas por un Pan, Pero el Hijo de un Ranchero le Dijo Algo que Cambiaría su Vida para Siempre: «No Necesitamos tu Oro, te Necesitamos a Ti»

aquello la hizo sonreír.

Pero también la llenó de culpa.

Aquella noche, mientras guardaba las flores dentro de una jarra de barro, miró su anillo de bodas.

Sintió que de alguna manera estaba traicionando a Tomás.

Se sentó junto a la ventana y lloró silenciosamente.

No porque hubiera dejado de querer a su difunto esposo.

Sino porque comenzaba a comprender que su corazón todavía era capaz de sentir algo más que tristeza.

Al día siguiente, Diego la encontró junto al pequeño huerto que había comenzado a recuperar detrás de la