Una Viuda Hambrienta Intentó Cambiar su Anillo de Bodas por un Pan, Pero el Hijo de un Ranchero le Dijo Algo que Cambiaría su Vida para Siempre: «No Necesitamos tu Oro, te Necesitamos a Ti»

sintió que la sangre se le helaba.

«¡Diego!».

Pero él ya había desaparecido detrás de la nube gris.

Los segundos parecieron eternos.

Después se escuchó el relincho de un caballo.

Diego apareció guiando a la yegua, mientras Basilio caminaba detrás de él, tosiendo y cubriéndose el rostro con un pañuelo.

Los hombres corrieron a ayudarlos.

Finalmente, cuando el viento cambió de dirección, lograron contener el incendio en una franja de terreno desnudo.

El rancho estaba a salvo.

Pero habían perdido una parte importante de los pastizales.

Diego tenía una quemadura