Una Viuda Hambrienta Intentó Cambiar su Anillo de Bodas por un Pan, Pero el Hijo de un Ranchero le Dijo Algo que Cambiaría su Vida para Siempre: «No Necesitamos tu Oro, te Necesitamos a Ti»

entenderemos perfectamente. Mi padre tampoco acostumbra pagarle a nadie por quedarse mirando las nubes».

Doña Dolores, que escuchaba desde la cocina, soltó una carcajada.

«Pues ojalá su padre aprenda a mirarlas de vez en cuando, Diego. Con esta sequía, todos necesitamos que aparezca alguna cargada de lluvia».

Diego ayudó a Isabel a subir a la carreta y acomodó sus escasas pertenencias junto a un costal de harina.

Antes de marcharse, doña Dolores se acercó y le entregó un pequeño paquete envuelto en tela.

«Un poco de pan dulce para el