EL AMOR QUE NO NECESITABA SACRIFICIOS

—Una relación de verdad.

Sus mejillas se sonrojaron.

Era una imagen tan poco habitual que por un momento olvidé lo que estaba diciendo.

—No quiero pedirte que te quedes —continué—. Tampoco quiero que cambies tus planes por mí. Quiero conocerte como pareja mientras haces las cosas que te hacen feliz.

Valeria respiró entrecortadamente.

—¿Y si la distancia es difícil?

—Seguramente lo será.

—¿Y si discutimos?

—Después de doce años de práctica, creo que estamos bastante preparados.

Ella se rio.

Apreté suavemente sus dedos.

—Y si algún día descubrimos que no