EL AMOR QUE NO NECESITABA SACRIFICIOS

funciona, quiero que podamos decirlo sin convertir todo lo que hemos vivido en una deuda.

Valeria me observó durante un largo rato.

—Tengo miedo de perderte —confesó.

—Yo también.

—¿Entonces?

—Entonces tendremos miedo y haremos las cosas de todos modos.

Sus labios temblaron en una sonrisa.

—Esa frase suena demasiado inteligente para venir de alguien que perdió una pelea contra una escalera.

—La fractura mejoró mis capacidades intelectuales.

Se rio.

Después se inclinó ligeramente hacia mí.

—Diego…

—¿Sí?

—¿Puedo besarte?

Por un instante me olvidé completamente del ruido de la