EL AMOR QUE NO NECESITABA SACRIFICIOS

mi accidente, dejé de pensar en todo lo que había salido mal.

El día de su partida llegó demasiado rápido.

La mañana anterior habíamos terminado de organizar sus documentos.

Yo ya podía realizar algunas actividades con mayor facilidad, aunque seguía cuidando el brazo y asistiendo a mis revisiones.

Mi hermana había instalado un pequeño soporte para el teléfono junto a mi escritorio.

Mi madre había llenado el congelador con comida suficiente para hacerme sospechar que estaba preparándose para una expedición al Polo Norte.

Y Valeria había dejado de preguntarme cada