la recuperación avanzaba lentamente.
Hubo días en los que me desesperaba no poder hacer cosas tan sencillas como antes.
También hubo momentos en los que cometí errores por querer apresurarme.
Pero seguí las indicaciones médicas, asistí a rehabilitación cuando me correspondió y descubrí que podía aceptar ayuda sin sentirme menos capaz.
Poco a poco recuperé movilidad y confianza.
El día que conseguí ponerme una camisa sin ayuda, le envié a Valeria una fotografía.
Ella respondió:
«Felicidades. A este paso, pronto podrás convertirte en un adulto funcional».
Le escribí:
«Estoy considerando