tus historias horribles después del trabajo.
—Mis historias son excelentes.
—Son espantosas.
Nos reímos.
Después su expresión se volvió seria.
—Diego, quiero vivir contigo.
Me quedé completamente inmóvil.
Ella levantó una mano antes de que pudiera responder.
—Pero esta vez quiero hacerlo de otra manera.
—¿Cómo?
—No quiero mudarme porque estés enfermo. No quiero hacerlo porque tengas problemas. Y tampoco quiero sentir que debo encargarme de todo.
Sus ojos buscaron los míos.
—Quiero mudarme porque te amo y porque creo que podemos construir una vida juntos sin que ninguno tenga