EL AMOR QUE NO NECESITABA SACRIFICIOS

que renunciar a ser quien es.

No pude evitar sonreír.

—¿Y qué hay en el sobre?

Valeria me lo entregó.

Dentro había una hoja titulada:

«PROPUESTA DE CONVIVENCIA».

Debajo había escrito varias condiciones.

Compartiríamos las responsabilidades domésticas.

Respetaríamos nuestros tiempos personales.

Hablaríamos antes de tomar decisiones importantes.

Y ninguno utilizaría la frase «no quiero molestarte» como excusa para ocultar algo que necesitaba compartir.

Al final aparecía una última línea.

«Los dos tenemos derecho a pedir ayuda. Los dos tenemos derecho a decir que no. Y los dos tenemos derecho a