estadística.
La colocamos junto a la entrada.
Cada vez que alguien nos preguntaba por ella, Valeria respondía:
—Fue el día en que comprendí que iba a pasar el resto de mi vida corrigiendo a este hombre.
Y yo añadía:
—Fue el día en que empezó mi verdadera educación.
Nuestra vida no se volvió perfecta.
Seguimos enfrentando problemas.
Días agotadores.
Preocupaciones económicas.
Pequeñas discusiones domésticas.
Pero había algo que nunca volvió a ocurrir.
Valeria dejó de esconder sus sueños para protegerme.
Y yo dejé de fingir que podía enfrentar todas las