EL AMOR QUE NO NECESITABA SACRIFICIOS

dificultades sin ayuda.

Aprendimos que amar a alguien no significaba cargar con todos sus problemas.

Significaba caminar a su lado mientras ambos aprendíamos a resolver los propios.

Una noche, casi dos años después de mi accidente, ocurrió algo que todavía recuerdo con absoluta claridad.

Habíamos terminado de cenar.

Valeria estaba sentada en el sofá, leyendo unos documentos de su trabajo.

Yo me encontraba en el pasillo.

La lámpara del techo, la misma cuyo foco había intentado cambiar cuando me fracturé el brazo, comenzó a parpadear.

Levanté la cabeza.

Durante unos